Aunque somos testigos de Jesucristo en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar (véase Mosíah 18:9 ), a veces las influencias del mundo que nos rodea compiten para ganar nuestra atención.
La Santa Cena nos da la oportunidad de centrar
nuestros pensamientos en el Salvador sin distracciones.
Durante
la Santa Cena, puedes pensar en el significado y la belleza de la
ordenanza. Participar de los emblemas del cuerpo y de la sangre del
Salvador te ayuda a reflexionar sobre Su sacrificio infinito y
expiatorio. Cuando tomas la Santa Cena, renuevas tu convenio bautismal;
al hacerlo, puedes reiterar tu compromiso de recordarlo siempre y
guardar Sus mandamientos.
Tu
experiencia al tomar la Santa Cena puede mejorar si te preparas
espiritualmente. Durante la semana, podrías leer discursos de la
conferencia general o pasajes de las Escrituras que te ayuden a
concentrarte en el sacrificio del Salvador y en tu comportamiento como
discípulo. Durante el himno y las oraciones sacramentales, concéntrate
en las palabras que cantes y escuches, y medita en su significado.
Durante
la Santa Cena, toma un momento para pensar en los cambios que estás
haciendo en tu vida para ser más semejante a Jesucristo. Después de
participar de la Santa Cena dignamente, te puedes sentir limpio y puro,
como te sentiste el día de tu bautismo.
Reflexiona sobre tus convenios
Cuando
era más joven, lo único que pensaba durante la Santa Cena era en cómo
mantenerme callado. Ahora que poseo el sacerdocio, comprendo que tengo
que reflexionar durante la Santa Cena para que tenga significado y me
permita crecer espiritualmente. Pienso acerca de la expiación del
Salvador y en la forma en que demostró Su amor por nosotros. También
pienso en la forma en que la Santa Cena puede fortalecer mi fe y mi
deseo de cumplir con mi convenio bautismal.
Levi F., 19 años, Abia, Nigeria
Da gracias por las bendiciones
Durante
la Santa Cena debemos pensar en la grandeza del sacrificio que el
Salvador hizo por nosotros y tener nuestro corazón rebosante de
gratitud. Cuando tomo la Santa Cena, me gusta dar gracias al Padre
Celestial y a Su Amado Hijo Jesucristo por las bendiciones que he
recibido.
Elen S., 16 años, Paraíba, Brasil
Piensa en Jesucristo
Durante
la Santa Cena, pienso en lo que tuvo que pasar el Salvador para que
nosotros pudiéramos arrepentirnos de los errores que cometemos. También
pienso en todas las bendiciones que me ha dado y en los milagros
asombrosos que ha hecho y que hará. Tenemos la gran bendición de poder
participar de la Santa Cena para arrepentirnos de nuestros pecados y
comprometernos a ser mejores.
Andee B., 13 años, Utah, EE. UU.
Recuerda y reconoce
El
propósito de la Santa Cena es renovar los convenios que hicimos con
nuestro Padre Celestial y que se nos limpie de los pecados de los que
nos hemos arrepentido. Durante la Santa Cena, recordamos el sacrificio
que Cristo hizo por nosotros y meditamos sobre el modo en que lo estamos
aplicando a nuestra vida. Yo trato de pensar en lo que he hecho durante
la semana anterior y cuán diligente he sido en guardar los convenios
que he hecho con mi Padre; reconozco los pecados que he cometido y me
concentro en la manera de superarlos por medio de la Expiación. Cuando
lo hago, la Santa Cena es una experiencia edificante que me fortalece
espiritualmente.
Abigail P., 14 años, Arizona, EE. UU.
Medita en la letra de los himnos sacramentales
Los himnos sacramentales nos enseñan lo que debemos pensar durante la Santa Cena. Por ejemplo, mi himno sacramental favorito, “Hoy con humildad te pido” (Himnos,
Nº 172), dice: “No me dejes olvidar que fue por mí, oh Salvador, que
sufriste en el Calvario, padeciendo mi dolor”. El recordar las palabras
de los himnos sacramentales durante esa sagrada ordenanza me ayuda a
sentir paz y aumenta mi gratitud por la expiación de Jesucristo.
Austin B., 15 años, Alberta, Canadá
Evita que tu mente divague
Tengo
una tarjetita en las Escrituras que saco todos los domingos durante la
Santa Cena. La tengo en Mosíah 18, donde Alma describe el compromiso
bautismal. La tarjeta contiene pequeñas notas, como “Debes estar
agradecida por la Expiación”, para ayudarme a recordar el propósito y lo
sagrado de la Santa Cena. El revisar las notas me ayuda a mantener la
mente enfocada en el propósito y el carácter sagrado de la Santa Cena.
Alisha M., 19 años, Texas, EE. UU.
Recuerda la Última Cena
Deberíamos
pensar en el sacrificio expiatorio de Jesucristo y en la importancia de
participar dignamente de los símbolos de Su cuerpo y de Su sangre.
También podríamos pensar en el momento en que Él bendijo el pan y el
vino con los Doce Apóstoles.
Jonás A., 18 años, Morelos, México
Concéntrate en la Expiación
Durante
la Santa Cena, me concentro en Jesucristo y en Su expiación. Me cuesta
expresar cómo me siento durante la Santa Cena cuando pienso en la
expiación de Jesucristo. Sé que Jesucristo fue elegido para ser nuestro
Redentor. Sé que Él vive.
Nephi B., 20 años, Brazzaville, República del Congo
Las
respuestas tienen por objeto servir de ayuda y exponer un punto de
vista, y no deben considerarse pronunciamientos de doctrina de la
Iglesia.
Deja de lado el mundo

“Cuando
era niño, se tocaba música inspiradora mientras se repartía la Santa
Cena. Las Autoridades Generales no tardaron en pedirnos que dejáramos de
hacerlo, ya que tendíamos a concentrarnos en la música más bien que en
el sacrificio expiatorio de nuestro Señor y Salvador. Durante la
administración de la Santa Cena, dejamos de lado el mundo; es un período
de renovación espiritual a medida que nos damos cuenta de la profunda
trascendencia espiritual de la ordenanza que se nos ofrece a cada uno de
nosotros personalmente. Si participásemos de la Santa Cena sin darle la
debida importancia, perderíamos la oportunidad de progresar
espiritualmente”.
Élder L. Tom Perry, del Quórum de los Doce Apóstoles, “Al tomar la Santa Cena”, Liahona, mayo de 2006, pág. 41.